
Las tortugas marinas son animales solitarios que pasan el 90% de su vida en mar abierto, es por esta razón que ha sido difícil estudiarlas y por lo tanto se desconocen muchos aspectos de su vida; además, a diferencia de otras especies, rara vez conviven entre sí.
Una hazaña sorprendente de las tortugas marinas es su habilidad para migrar y después regresar a la misma playa para anidar.
La lucha de la tortuga por la supervivencia, empieza desde que sale del cascarón, pues debe de viajar, por sus propios medios, desde la playa hasta el mar, las primeras 48 horas de su vida son críticas, pues debe ponerse a salvo de los depredadores y además debe encontrar su propio alimento.
Muchas crías en el Atlántico y el Caribe deben abrirse paso en las corrientes del Golfo, que están llenas de plantas acuáticas. Ahí las jóvenes tortugas encontrarán una amplia fuente de alimento y pocos depredadores.
Después de varios años de flotar en el mar, las tortugas pueden regresar a las aguas cercanas a la costa donde podrán pasar su juventud.
Al llegar a la edad adulta y la madurez sexual, alcanzan su madurez entre los 7 u 8 años , se cree que las tortugas marinas migran a un nuevo hábitat donde probablemente, pasarán el resto de su vida, excepto durante la época de reproducción.


Decenas de miles de tortugas están muriendo cada año a causa del tráfico ilegal de que son víctimas, en especial para abastecer el mercado negro con conchas de carey, pieles para la manufactura de botas y billeteras, huevos a los que se atribuyen falsas propiedades o carne para sopa de tortuga.
Además, otras decenas de miles caen presas en las redes de diferentes pesquerías, como las de arrastre usadas para la captura de camarón, las agalleras para tiburón y las palangreras para picudos y atún.
Por si fuera poco, sus playas de anidación se están perdiendo por el avance de la industria turística y el incremento de las zonas urbanas.
Otros factores que han incrementado la mortandad de tortugas marinas son la contaminación de los mares, la destrucción de su hábitat y los efectos de fenómenos naturales como las mareas rojas. La presencia de enfermedades como el fibropapiloma, que afecta gravemente a los quelonios, va en aumento.
Todas estas amenazas han conducido al desplome de diversas poblaciones de tortugas marinas.
Greenpeace trabaja para proteger a estas especies ancestrales.
























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